jueves, 12 de junio de 2014

Residuos sólidos

La basura ya no es oro




El descenso en la generación de residuos sólidos urbanos y las dificultades financieras de los Ayuntamientos castigan a un sector que ha sido pionero en Europa

No es el negocio más glamuroso del mundo, pero tan cierto es que la recogida y tratamiento de basuras urbanas ha sido una actividad en la que España ha sido pionera y puntera. Mientras en países europeos más avanzados las basuras domésticas eran recogidas por servicios municipales, a veces de modo deficiente, en España, ya a principios del siglo XX, empresas como FCC (entonces con otro nombre) ya realizaban ese servicio para los Ayuntamientos con un modelo concesional, más eficiente y barato, que tardaría décadas en imponerse. Un sistema que se generalizó en España en los años ochenta y noventa, cuando los grandes grupos constructores entraron en tromba sobre el sector en el marco de sus estrategias de diversificación.

Al igual que en las concesiones de autopistas o en la gestión del agua, las particularidades del sector en España han permitido a varias empresas —FCC, Urbaser (ACS), Cespa y Ferroser (Ferrovial), Valoriza (Sacyr), OHL o Sedisa— tutearse en el mundo con gigantes como Waste Management, Republic Services, Veolia o Vinci, compañías que en su día desembarcaron en España y acabaron marchándose. Esa posición dominante no les ha evitado, sin embargo, verse duramente afectadas por la crisis. La gestión de la basura en toda su cadena, desde la recogida hasta su eliminación o aprovechamiento, ya no es tan dorada como hace cinco o siete años.

La primera consecuencia de los malos tiempos es que la gente consume menos y produce menor cantidad de residuos, lo que implica, fatalmente, una menor actividad para estas empresas. “En todos los Ayuntamientos se recoge ahora menos tonelaje de residuos que antes de la crisis”, señala Francisco Jardón, secretario general de ASELIP, la patronal del sector. Y esto no es todo. El sector se ha encontrado además con que la mala situación financiera de sus clientes, los Ayuntamientos, ha desatado una guerra de precios a través de los concursos de subastas para ver quién hace el trabajo más barato.

“Según han ido venciendo los anteriores contratos”, explica Jardón, “que estaban dimensionados para una actividad mayor, los Ayuntamientos, en vista de sus posibilidades, los han rediseñado con recortes del 20% o 30% sobre las cifras anteriores”.


http://economia.elpais.com/economia/2013/11/22/actualidad/1385141870_072820.html

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