Los combustibles fósiles reciben más ayudas que las energías renovables
Los subsidios gubernamentales a las energías renovables
causan gran consternación a todos aquellos que creen en la santidad del libre
mercado.
“¿Si no pueden sostenerse por sí mismos por qué
mantenerlos?”, suelen decir.
Pero muchas otras fuentes de energía son subsidiadas, en
especial los combustibles fósiles. De hecho, los números indican que los
subsidios al petróleo, carbón y gas, sobrepasan a los que se destinan a las
energías renovables. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA en sus
siglas en inglés), en 2012 los subsidios a combustibles fósiles ascendieron a
US$ 544.000 millones, mientras que los subsidios a la energía renovable fueron
de US$ 101.000 millones.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) sitúa los subsidios
para el total de hidrocarburos en US$ 2 billones. Los combustibles fósiles
suponen el 80% de nuestro consumo total de energía, pero aun así son producidos
por una industria necesitada de ayuda. Los subsidios se dan de distintas
maneras, lo que ayuda a explicar la discrepancia en estimados. La IEA se centra
en subsidios que tienen impacto directo en el consumidor, mientras que el FMI
incluye subsidios dirigidos a productores, como desgravaciones fiscales.
Algunos argumentan que ciertos subsidios a productores son
tanto necesarios como beneficiosos. “Incentivan una competencia fuerte y
saludable por los recursos naturales que de otra forma no serían rentables para
explotar”, dice Philip Whittaker del Boston Consulting Group.
Según él, este tipo de subsidios son simples “modificaciones”
de un mercado energético global que es “hasta un punto una construcción
artificial”.
En otras palabras, no hay igualdad de condiciones, incluso
con el apoyo del estado. Pero la mayoría de los subsidios están vinculados al
consumo más que a la producción, incluso en países en desarrollo. De hecho,
estos subsidios representan una media de dos tercios de los entre US$ 55.000
millones –US$ 80.000 millones al año en subsidios aportados por los países de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

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